El plan es intentar amarrar en Astipalea, que no llega a ser puerto. Las referencias son confusas, hay un pequeño muelle para pescadores y otro para los demás, pero no tengo claro cuál es cuál. Voy llegando sobre las 11:
Entro al puerto y veo varios sitios en uno de los muelles, pero sigo sin tener claro si es el de los pescadores, en ambos muelles hay veleros y una motora. Doy un par de vueltas para ver fondos y el tipo de dispositivos para sujetar las amarras, son bolardos y anillas, complicado pero no imposible. Me acerco a un grupo de policías que están ocupados con algo y hago señas de ir a atracar. Uno de ellos me hace señas de que me vaya. Plan B: Ir a un fondeadero próximo al puerto.
La isla se ve muy árida, apenas hay árboles. Parece que lo único que hay es algunos campos de cereales, cabras, algo de pesca y mucho turista en verano.
Hoy, jueves 29, lo vuelvo a intentar. Entro en el puerto a las 8.30, veo varios huecos entre los veleros y ningún policía. Amarrar en estos puertos sin muertos siempre es complicado, sobre todo si hay viento, como hoy. La cosa es que tengo que situar el barco lejos del muelle, enfilar el puesto al que voy y mantener la dirección mientras echo el ancla y voy largando cadena. El primer intento falla, el viento me descoloca el barco, el segundo me alejo más y por poco embarranco, es muy pequeño este puerto. El tercero sale bien, he conseguido darle a la cadena la tensión adecuada para mantener la dirección y el barco entra limpiamente en el hueco entre otros dos veleros. ¡Magnífico! Podré cargar agua, comprar tomates, angurias y fruta fresca, que ya se estaban acabando. Fotos:
El ESTEL es el más a la derecha, uno de mis vecinos se había ido al hacer la foto.
Al ir a la tienda he aprovechado para dar una vuelta, las vistas son magníficas:
Estoy muy contento de estar aquí. No solo he resuelto los problemas de abastecimiento sino que es un sitio muy tranquilo y donde se puede hacer fotos bonitas, pero...
Mientras dormía la siesta oigo un ruido de motor al lado, salgo y veo un catamarán que intenta hacer la maniobra de aproximación para amarrar a mi lado. Otros vecinos han salido también, es obvio que no controlan bien la maniobra, el viento sopla con algo más de fuerza que por la mañana. Cada vez que intenten acercarse al muelle pierden la dirección, en una ocasión parecían ir bien, y en el último momento se les pone en diagonal y están a punto de darme. Ya no pueden corregir la maniobra, el catamarán se va poniendo de costado, y yo veo con desolación e impotencia que me va a dar. Uno de los vecinos ha subido a mi barco para intentar ayudar a parar el golpe, pero yo sé que es imposible. El golpe no es fuerte y no tiene consecuencias, pero su apéndice de proa (el botalón) se ha quedado trabado en mi candelero, o sea, me lo puede destrozar y causar daños mayores. Por suerte entre mi vecino y yo hemos conseguido soltarlo y la cosa ha quedado en un tensor doblado, nada de importancia.

El catamarán, de costado al muelle:

E
Yo me he quedado como sin nervios.
Más tarde he subido al castillo:
Las previsiones dan viento del Norte para los próximos días. Mi primer plan es volver al fondeadero a esperar que haya un intervalo favorable para ir a Naxos. El viernes 30 miro las previsiones al despertarme, son las 5.30 de la mañana. Veo que dan poco viento hasta allá la una o las dos del mediodía, suficiente para llegar a Kofunisa. Inmediatamente preparo el barco y salgo. Tengo algo de viento en contra, pero a motor y con la vela de proa voy bastante rápido. A media mañana paso al lado de Amorgós:

Me habría gustado parar en Amorgós, pero en estas condiciones debe ser complicado. Esta isla tiene un lugar curioso en la historia. En la época de la Grecia clásica elaboraban paños semitransparentes que tuvieron mucha fama. Era lugar común que las mujeres se pusieran túnicas de Amorgós cuando querían seducir a alguien, lo que ha recogido Aristófanes en alguna de sus comedias. Algo así como que llega Lisístrata y le dice a su amiga: "Anaximandro no me hace ningún caso, no sé qué hacer, voy a pedir un encantamiento al templo de Apolo, ¿me acompañas?" Su amiga le contesta "¿para qué quieres un encantamiento? Lo que tienes que hacer es ponerte una túnica de Amorgós". "No, no, un encantamiento es más seguro", dice Lisístrata. "Calla, calla, lo que es seguro en una camiseta de Amorgós", "como un flechazo de Apolo no hay nada", "que no", "que sí"... No sabemos cómo quedó la cosa. El caso es que me voy a tener que ir sin haber visto las camisetas de Amorgós.
Sobre la una llego a Detis, en Kofunisa de Abajo. Es un buen sitio para aguantar el viento del Norte, no sé cuántos días tendré que estar aquí.
A la mañana siguiente veo que las condiciones no son malas para ir a un fondeadero en Naxos, que está cerca. Necesito ir a Naxos a repostar gasoil. Salgo, al principio bien, al enfilar el canal entre Naxos y Paros tengo mar de proa, no veo claro si estaré resguardado donde quiero anclar. Repaso las referencias, dicen que se puede estar con viento del Norte. Me voy acercando, y al aproximarme noto que las olas van disminuyendo, cerca de la playa se está razonablemente bien. Echo el ancla y me dispongo a pasar dos días hasta la mejora anunciada para el lunes.
Después ha llegado otro barco
El día pasa leyendo, componiendo el blog. El viento silba, pero no aúlla, no es tan fuerte como eso (las rachas llegan a 25 nudos, unos 42km/h). Es raro, pero da sensación de relax, de calma.
Mapa de los últimos recorridos:
El lunes 2 voy al puerto de Naxos. No sé si habrá sitio, ya se ve mucho barco por aquí. Me acerco a la bocana y el gerente, contramaestre de la Marina, mandamás o lo que me dice que espere. Salen dos barcos y entro, me dirigen a un muelle interior donde no hay sitio, y me indican que voy abarloado al extremo del minúsculo muelle. Terminada la maniobra el barco queda así:
Cuando me estoy rascando la cabeza pensando "pero dónde han ido a ponerme?" viene el marinero y me dice que viene otro barco y lo van a poner detrás de mí !!!
Detrás de mí lo ponen. Para bajar a tierra tienen que pasar por el barco del costado
Me han dicho que mañana se va mi vecino y me pasarán a un amarre normal.